Software Libre y Software Privativo – Dos modelos de enseñanza #texto

Los autores, en el presente trabajo, intentan mostrar que existe otro modelo de enseñanza posible en informática y educación en general y que este modelo encaja de manera natural con el software libre.
Autores: Federico Heinz y Sergio Belkin. Fecha de publicación: 23/07/2013.

Editor: Educ.ar

Copyleft, bajo licencia GFDL.

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Con el presente trabajo se intenta mostrar lo siguiente:

Que existe otro modelo de enseñanza posible en informática y educación en general.
Que este modelo encaja de manera natural con el software libre. No significa que no existan excelentes docentes que enseñen con MS Windows (el software propietario más popular, pero no el único) ni mediocres que empleen software libre como herramienta educativa. Pero el camino natural para un buen plan de enseñanza es utilizar software libre.
Utilizar software libre no es garantía de nada si no se modifican los esquemas que están habitualmente asociados con el software propietario.

Modelo emparentado con el software propietario

Se enseñan herramientas informáticas.
Ejemplo 1: Se enseña FrontPage.
Ejemplo 2: Se enseña a usar Microsoft Access.
Depende de determinadas herramientas informáticas.
Ejemplo: Se enseña a guardar un archivo en Word.
Se apoya primordialmente basándose en el aprendizaje visual. Se desestima el aprendizaje analítico.
Ejemplo: Se les enseña a los alumnos a recordar las barras de herramientas de los programas.
Todo depende de una empresa proveedora de software. Consciente o inconscientemente se lleva a los alumnos a una disyuntiva: pagar licencias onerosas o usar copias prohibidas de software.
Se trabaja primordialmente sobre la base de resolver problemas de productos.
Ejemplo: Cómo resolver bugs (defectos) de Microsoft Outlook.
Se fomenta un modelo de Yo gano, Ud. pierde.
El modelo de desarrollo está en ocultar y obstaculizar el acceso al código fuente. Es decir se oculta la “fórmula del medicamento”.
Se hace creer que la historia principal pasa por una determinada empresa.

Modelo emparentado con el software libre

Se enseñan conceptos fundamentales que sirven como base para utilizar herramientas informáticas.
Ejemplo 1: Se enseña a usar lenguaje HTML.
Ejemplo 2: Se enseña qué son las bases de datos y cómo usarlas.
La enseñanza depende de los fundamentos y no tanto de las herramientas.
Ejemplo: Se enseña a guardar un archivo. Ese concepto con ciertas variantes se aplica a otras herramientas ofimáticas.
Se enseña de manera tal que lo visual sirva para afirmar los conceptos analíticos adquiridos.
Ejemplo: Abrir un programa es ejecutar un comando, lo cual significa que uno no depende de si han borrado el ícono del escritorio o de los menús. Si se sabe lo que significa ejecutar un comando y sabemos cómo hacerlo, podremos adaptarnos a diferentes configuraciones.
El software libre es accesible a todos. No dependemos de una empresa en particular.
Se basa en plantear soluciones a nuevos desafíos.
Ejemplo: Hace algunos años, pese a tener sistemas operativos libres con una excelente performance, no se contaba con aplicaciones fáciles de usar para los usuarios sin conocimientos técnicos. OpenOffice.org es un ejemplo de cómo una comunidad de usuarios finales, desarrolladores y empresas pueden trabajar en conjunto para obtener una suite de oficina amigable y sólida. Las instituciones educativas deberían fomentar el trabajo colaborativo de manera que los alumnos puedan hacer aportes a la comunidad. Que pasen de tener un papel de consumidores pasivos a prousuarios.
Se fomenta un modelo colaborativo de Yo gano, Ud. gana. Es decir, un modelo de ganar-ganar.
El modelo de desarrollo se basa en compartir el código fuente de los programas, esto permite el progreso del software a través de la cooperación comunitaria.
Se aplica el método científico a la informática.

Además

Con software privativo

Cada estación de trabajo debe ser razonablemente moderna, con altos requerimientos de memoria, procesador y disco, y debe ser mantenida individualmente (actualizaciones, instalaciones, antivirus).
Es necesario adquirir licencias onerosas para el software de cada estación de trabajo. Aun si estas fueran “donadas”, esas donaciones se limitan a determinados productos, y no incluyen actualizaciones necesarias, con lo que pueden convertirse en un serio problema en un plazo relativamente corto.
En el mejor de los casos, sólo podemos contar con un programa de cada clase (procesador de palabras, hoja de cálculo, navegador de WWW), con lo que los alumnos sólo se ven expuestos a una manera de hacer las cosas. Así, sólo aprenden a utilizar programas de una única marca comercial, en una forma principalmente operativa.
La aceptación de las condiciones de licencia, por lo general complejas, leoninas y diseñadas con el expreso propósito de evitar la difusión del conocimiento encapsulado en los programas, abre la puerta a un sinnúmero de problemas tales como auditorías externas a discreción del proveedor, inseguridad sobre el cumplimiento de dichas condiciones, y control de las actividades del personal y el alumnado.
Los programas sólo están disponibles en los idiomas que el propietario decidió soportar, los que a menudo no incluyen el castellano, y prácticamente nunca incluyen lenguajes minoritarios.
El centro educativo debe convertirse en ente de vigilancia del cumplimiento de las licencias, capacitando en el uso de tecnologías, pero sin facilitar de ningún otro modo el acceso a ellas.
Continuamos en el círculo vicioso en el cual las empresas y organizaciones no pueden aprovechar las ventajas del software libre porque perciben una escasez de personal capacitado, y las personas se capacitan en software privativo porque es lo que las empresas tienen. De esta manera, el sistema educativo está invirtiendo dinero público en asistir a ciertas empresas para mantener alta la barrera a la entrada de la competencia, y así preservar su posición monopólica en el mercado.
Difundimos el uso de herramientas de las que el alumno no puede apropiarse directa ni indirectamente, cuyas condiciones de licenciamiento le prohíben expresamente aprender cómo funcionan, relegándolo así al rol de mero consumidor.
Los alumnos experimentan al software como un ente ajeno, diseñado y creado en un ambiente cultural, social y económico completamente distinto del propio, por grandes corporaciones que dictan qué programas deben estar en cada computadora, y de qué manera deben comportarse, de acuerdo a su agenda comercial más que a las necesidades reales de cada usuario.
Debemos enseñar a los alumnos que el software que usan no debe ser compartido con nadie, pues hacerlo es delito, y que es normal y aceptable renunciar al derecho a la solidaridad a cambio de un poco de comodidad personal.

Con software libre

Las estaciones de trabajo pueden ser equipos reciclados de segunda mano, muy baratos, empleados como “clientes dedicados” de una única máquina moderna por centro educativo, la que proporciona los recursos para funcionar de manera ágil. Las estaciones de trabajo no requieren administración.
Disponemos de una enorme colección de programas que pueden ser usados legalmente sin erogación monetaria alguna, y constantemente se agregan nuevos programas en las mismas condiciones.
Podemos incluir en el currículum varios programas de cada clase, con lo que los alumnos aprenden a abstraer la tarea a realizar del mecanismo concreto con el que se lleva a cabo en un determinado programa. Esto les facilita más adelante aprender nuevos programas, pues han adquirido conocimiento funcional, y no meramente operativo.
Las condiciones de licenciamiento son claras, sencillas de cumplir, no requieren supervisión, y están diseñadas para fomentar la difusión de las ideas y mecanismos corporizadas en los programas.
Aun los programas que no están disponibles en el lenguaje deseado pueden ser traducidos por los interesados sin entrar en conflicto con la licencia.
El centro educativo es, además de lugar de aprendizaje, un centro de difusión tecnológica, que provee soluciones tecnológicas adecuadas a su realidad a las organizaciones de base barriales de su área de influencia, tales como PyMEs, cooperativas, ONG, etc., reforzando su rol de difusión de conocimiento socialmente útil.
Rompemos el círculo, formando alumnos que en virtud de su conocimiento funcional y no meramente operativo pueden adaptarse rápidamente a programas privativos si fuera necesario, pero también pueden llevar programas libres a las empresas y organizaciones.
El alumno aprende herramientas que puede hacer tan propias como desee, incluyendo no sólo la capacidad de usarlas, sino también de desmantelarlas, recombinarlas, crearlas y mejorarlas.
Los alumnos ven al software como el elemento dinámico y cambiante que es, y trabajan con programas desarrollados como esfuerzo comunitario por miles de personas como ellos con el fin satisfacer sus propias necesidades, y preservando el derecho de cada uno de elegir cuáles programas quiere usar y cuáles no, y de qué manera debe comportarse cada uno de ellos.
Podemos enseñar a los alumnos que la solidaridad y el compartir son actitudes socialmente positivas también en el mundo del software, y que existen modalidades para copiarlo y compartirlo libremente sin violar la ley.

Por lo tanto:

Pasar de software propietario a software libre es mucho más que cambiar una plataforma informática. Si se es coherente con la filosofía del software libre, los principios de cooperación e investigación deben estar presentes.
Si el docente estuvo embebido durante muchos años por el modelo propietario, lo más común es que le cueste en cierta medida enseñar basándose en software libre.

¿Cómo se hace para vencer ese problema?

No hay una solución mágica. Se hace con concientización y capacitación. Es mostrar que otro modelo es posible.

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